Plantación moderna de cerezos

Basado en los artículos «Sistemas de formación y conducción», de Miguel Ellena Dellinger, Julio jequier, Manuel Contreras, Maurizio Quartieri y Stefano Musacchi, y «Sistemas Intensivos de producción de cereza, portainjertos, vigor, precocidad, productividad y manejo», de Gregory A. Land, publicados por el INIA, y «Nuevas tendencias en sistemas de conducción de cerezos», y «El delicado equilibrio entre vigor y fertilidad en cerezo», publicados por Redagrícola.

Hace cien años una plantación de cerezas en Europa podía tener 90 árboles/ha. Eran árboles inmensos muy espaciados unos de otros y, para cosecharlos, se necesitaba de una gran escalera y cosecheros ágiles, capaces de subir y bajar sin problemas con la fruta que posteriormente era vendida en el mercado doméstico.

Para el desarrollo del cerezo se requiere introducir sistemas de formación y conducción que permitan obtener árboles de menor tamaño y que entren anticipadamente en producción. Adicionalmente, estos sistemas, tienen como objetivo permitir una mayor intercepción de luz para la obtención de mejores rendimientos, alta calidad de la fruta y facilitar las labores como cosecha, poda y tratamientos fitosanitarios. La elección de un determinado sistema de conducción dependerá de los hábitos de crecimiento y fructificación de las variedades o combinación portainjerto-variedad, disponibilidad de mano de obra y recursos económicos para los gastos de inversión y mantenimiento del huerto.

Mientras que sistemas de manzanas de alta densidad de 4000 o más árboles por hectáres son actualmente comunes, hasta fechas recientes, las densidades de plantacions de cereza sólo se han aproximado a poco más de 500 árboles por hectárea. Los esfuerzos para producir variedades enanizantes de cereza han sido, por largo tiempo, infructuosos. Los portainjertos son una de las mejores manera de proveer distintos niveles de control de vigor en un árbol que en forma natural crecería hasta 10 metros o más de alto. Así, el control genético del vigor del árbol a través del portainjerto, ha sido un crítico y largamente esperado primer paso en el desarrollo de sistemas intensivos de plantaciones de cereza. Además, una característica sobresaliente que otorgan algunos de los nuevos portainjertos de cereza es el florecimiento significativo en el tercer o cuarto año de plantación.

Esa revolución productiva ha estado ligada a la aparición, entre otros aspectos, de nuevas variedades y portainjertos así como a una renovación de los huertos, trabajando con una mayor densidades de árboles/ha, lo que facilita la cosecha pero también otras labores como poda y raleo. El objetivo es claro: aumentar la eficiencia de la mano de obra.

La evolución ha sido lenta. Sin embargo, en los últimos 5 años ha habido un avance notable en la introducción de nuevos sistemas de conducción, en función de las necesidades productivas y el aumento del coste de la mano de obra.

La elección de la forma de conducción del huerto debe considerar principalmente el diseño de la plantación. Esta última, estará condicionada por diferentes factores:

• Medio ambiente del sitio de plantación

• Combinación portainjerto-variedad

• Densidad de plantación

• Manejo del suelo

Portainjertos

Los portainjertos comerciales de cerezo pueden ordenarse en una línea de vigor y de fertilidad, donde, en términos generales, a medida que aumenta la primera característica disminuye la segunda, y viceversa. En principio, el equilibrio entre desarrollo vegetativo y frutal se consigue usando los portainjertos de más vigor y menos fertilidad con variedades cuajadoras, en tanto los patrones de menor vigor y más fértiles se ocuparán con variedades que tienden a ser menos cuajadoras.

Un portainjerto fértil con una variedad fértil obligará a intervenir mucho el huerto para promocionar vegetación, y a la inversa, un portainjerto vigoroso con una variedad vigorosa obligará a intervenir mucho el huerto para reducir la vegetación.

El sistema y densidad de plantación también es importante, puesto que puede ayudar a diluir el vigor, o al contrario, puede causar altos costes de producción en casos de árboles vigorosos en sistemas muy estrictos de alta densidad sólo que debe los portainjertos más vigorosos son adecuados para sistemas de conducción que diluyen vigor.
Sistema y densidad de plantación

Si bien acortan la vida útil de la plantación y agotan el suelo, la productividad moderna se basa en sistemas de alta y muy alta densidad, que contemplan utilización de madera frutal de dos y tres años en permanente renovación y expresión vegetativa anual con producción mixta tanto en base de ramilla como en dardos.

En general, los árboles inician su formación a nivel de vivero (plantas preformadas o tipo knip), especialmente para conducción en slender-spindel o fusetto, mientras que para los sistemas en altísima densidad de plantación como columnar vertical o superspindel es posible establecer el huerto con plantas provenientes de vivero de un año, con solo el eje central y desprovistas de anticipados. En el caso del sistema columnar, se requieren ramas laterales muy cortas, ya que las ramas largas pueden causar desequilibrios.

Los sistemas modernos de alta densidad más comunes son:

Sistemas en volumen (vaso bajo de ramas múltiples, el vaso bajo multieje, spindelbush)

Vaso bajo catalán o vaso bajo español

VBM (Vaso bajo multieje), variante del vaso bajo catalán

Sistema en eje (Spindle)

 

Pero además, se han desarrollado sistemas de muy alta densidad como KGB, UFO, TSA, SSA e Y-Trellis.

Sistemas en eje (Spindle): 800 -1200 plantas/Ha, precisa bastante mano de obra

KGB (Kym Green Bush) : 900 – 1300 plantas/Ha

Y-Trellis: 1000 -1300 plantas/Ha, precisa estructura de sostén y mucha mano de obra

UFO (Upright Fruiting Offshoots): 1500 – 2200 plantas/Ha, precisa estructura de sostén y mucha mano de obra

SSA (Slender Spindle Axe): 1500 – 3000 plantas/Ha, precisa estructura de sostén y mucha mano de obra

TSA (Tall Spindle Axe): 1500 – 3000 plantas/Ha, precisa estructura de sostén y bastante mano de obra