Del folleto “BIOSOLARIZACIÓN PARA EL CONTROL AGROECOLÓGICO DE NEMATODOS Y ENFERMEDADES DEL SUELO“, de Javier Rosenbaum, publicado por el INTA.
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Los nematodos, las malezas, los hongos y otras plagas del suelo, son un problema importante en la producción hortícola, que comúnmente era resuelto con la aplicación de productos químicos y/o fumigantes de alta toxicidad, como el bromuro de metilo. A partir de la prohibición de éste último debido principalmente a su efecto destructor de la capa de ozono, se han comenzado a investigar diferentes alternativas de control, y en este sentido, la biosolarización aparece como una herramienta efectiva y de bajo impacto ambiental. La biosolarización es una técnica de desinfección de suelo, que consiste en la incorporación al mismo de diferentes tipos de materiales orgánicos (estiércoles, abonos verdes, restos de cultivos, residuos orgánicos de la industria, etc.), y la posterior cobertura del mismo con polietileno cristal.
Los efectos de esta técnica combinan la acción del sol, produciendo el calentamiento del suelo a temperaturas letales o subletales para algunos patógenos de suelo, nematodos y semillas de malezas y la acción de los microorganismos, que al descomponer la materia orgánica, generan gran cantidad de gases y sustancias volátiles, con efecto biocida, creando además condiciones de anaerobiosis que actúan controlando a las plagas del suelo.