Estado de los bosques y renta de los paises

Estado de los bosques y renta de los paises

De los estudios “El estado de los bosques del mundo“, y “Trees, forests and land use in drylands“, de la FAO.

La superficie forestal mundial ha experimentado una disminución de 129 millones de hectáreas (un 3,1 %) en el período comprendido entre 1990 y 2015, y actualmente se encuentra por debajo de los 4.000 millones de hectáreas. Aunque la tasa de pérdida neta de bosques a nivel mundial ha descendido de una media de 7,3 millones de hectáreas anuales en la década de 1990 a 3,3 millones de hectáreas al año en el período 2010-2015 (FAO, 2015), la deforestación sigue siendo motivo de profunda preocupación.

Respecto a las tierras áridas, están formadas por praderas (un 31%), bosques (un 18%) y tierra de cultivo (un 14%). Las otras tierras áridas tienen un total del 34%. Los bosques de las tierras áridas ocupan 1,11 billones de hectáreas (un 27% de la superficie forestal mundial). De estos 1,11 billones de hectáreas, la mayoría (el 51%) se sitúan en las zonas menos áridas. El 41% se sitúan en las zonas semiáridas, un 7% en las zonas áridas y finalmente un 0.5% en las zonas hiperáridas. Es por eso razonable que la densidad de árboles sea mayor en las zonas menos áridas que en las hiperáridas.

A parte, los arboles fuera de los bosques están presentes en 1.9 billones de hectáreas de tierras áridas (eso supone el 31% del total de éstas). Cada año crecen unos 13,5 billones de árboles fuera de los bosques, la mayoría en las praderas (6,5 billones de árboles; 50%) y en las zonas de cultivo (5,2 billones; 39%). También crecen 1 billón de árboles en los asentamientos.

La mayor parte de la pérdida de superficie forestal en los últimos 25 años se ha producido en la región de clima tropical, donde la población sigue creciendo, sobre todo en las zonas rurales. En cambio, se han producido aumentos de la superficie forestal neta en las regiones de clima templado, donde las poblaciones rurales están, en general, disminuyendo. Existe una relación clara entre la pérdida de bosques y los ingresos estatales.