Del artículo «¿A dónde va el nitrógeno de la fertilización del maíz cuando hay estrés hídrico?» de H. Rimski-Korsakov, M.S. Zubillaga, M.R. Landriscini y R.S. Lavado, publicado por el International Plant Nutrition Institute (IPNI)
La aplicación de fertilizantes tiene como objetivo que el cultivo absorba el/los nutrientes e incremente su rendimiento y/o calidad. Sin embargo, no todo los nutrientes aportados siguen ese camino.
Por ejemplo en el caso del nitrógeno (N) el cultivo suele aprovechar un 60% como máximo del fertilizante aportado, aun cuando el cultivo alcance su potencial productivo. El resto del nutriente se pierde por volatilización, lixiviación y/o desnitrificación, o permanece en el suelo, formando parte de la materia orgánica o como nitrato y amonio. Pero cuando el cultivo sufre algún estrés que afecta su crecimiento y rendimiento, el porcentaje de N aprovechado es menor.
En una experiencia com maíz, en todos los casos cuando este no sufrió estrés hídrico, la planta siempre fue el principal destino del fertilizante. En cambio, ante situaciones de estrés hídrico, la materia orgánica del suelo, pasa a ser el destino principal del fertilizante.
La fertilización incrementó la biomasa aérea total producida por el maíz sólo cuando la provisión de agua fue suficiente para cubrir los requerimientos del cultivo, y el nitrato remanente en el suelo no resultó un destino preferente del N. La retención del N del fertilizante en las fracciones orgánicas del suelo no implica una pérdida del sistema. Consecuentemente, una porción de ese N será aprovechada por el próximo cultivo y otra porción entrará nuevamente en el circuito del nitrato del suelo, por lo que parte se volatilizará, etc.